Empresas

Garantías en una reforma: qué debe cubrir la empresa

Cuando termina una reforma pueden aparecer problemas que no eran visibles durante la entrega: una junta que empieza a filtrar, una puerta que deja de cerrar correctamente, pintura que se desprende o una instalación que no funciona como debería.

Por eso, antes de contratar una empresa conviene saber qué responsabilidad asume después de terminar los trabajos, qué garantías ofrece expresamente y cómo se gestionarán los posibles defectos.

Sin embargo, hablar de “la garantía de una reforma” como si existiera un único plazo aplicable a cualquier obra puede resultar engañoso. Los derechos del cliente dependen del contrato, del tipo de actuación, de los materiales o equipos instalados y, en determinadas obras, del régimen establecido por la Ley de Ordenación de la Edificación.

Garantía, responsabilidad y garantía comercial no son exactamente lo mismo

Conviene distinguir tres conceptos:

Concepto Qué significa Qué revisar
Responsabilidad por la ejecución La empresa debe responder de los trabajos que ha ejecutado conforme a lo contratado y a la normativa aplicable Contrato, presupuesto, facturas y naturaleza del defecto
Garantía comercial Compromiso adicional ofrecido voluntariamente por una empresa o fabricante Duración, cobertura, exclusiones y forma de reclamar
Responsabilidades de la LOE Régimen específico para determinados daños materiales en actuaciones incluidas en su ámbito Tipo de obra, daño producido y agente responsable

Esta diferencia es importante porque una empresa puede anunciar, por ejemplo, una “garantía de cinco años” como compromiso comercial y, al mismo tiempo, existir responsabilidades legales diferentes derivadas del contrato o de la normativa aplicable.

¿Existe una garantía mínima para todas las reformas?

No conviene aplicar automáticamente a cualquier reforma doméstica los conocidos plazos de uno, tres y diez años de la construcción.

Esos plazos proceden del artículo 17 de la Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación (LOE) y se refieren a determinados daños materiales producidos en actuaciones comprendidas dentro de su ámbito.

Por tanto, no debería afirmarse que cualquier trabajo de pintura, sustitución de sanitarios, cambio de suelo o pequeña reforma disfruta automáticamente de esos mismos periodos.

En reformas de menor alcance también pueden existir responsabilidades contractuales por trabajos incorrectamente realizados, pero habrá que analizar qué se contrató, qué defecto ha aparecido y qué normativa resulta aplicable.

Los plazos de 1, 3 y 10 años de la LOE

Cuando una actuación está incluida en el régimen de la LOE, la norma distingue diferentes responsabilidades según el tipo de daño:

  • 1 año: el constructor responde de daños materiales derivados de vicios o defectos de ejecución que afecten a elementos de terminación o acabado.
  • 3 años: los agentes que correspondan pueden responder por daños causados por defectos de elementos constructivos o instalaciones que afecten a los requisitos de habitabilidad previstos por la ley.
  • 10 años: para daños materiales producidos por vicios o defectos estructurales que comprometan directamente la resistencia mecánica y estabilidad del edificio.

Estos plazos se computan desde la recepción de la obra sin reservas o desde la subsanación de las reservas correspondientes.

La propia LOE establece además que estas responsabilidades existen sin perjuicio de las responsabilidades contractuales que puedan corresponder.

Qué debería ofrecer una buena empresa de reformas

Más allá de los mínimos legales que puedan resultar aplicables, antes de contratar interesa comprobar cómo responde la empresa después de entregar la obra.

Una empresa organizada debería poder explicarte:

  • Qué trabajos cubre después de finalizar la reforma.
  • Durante cuánto tiempo se compromete a revisar determinados defectos.
  • Qué situaciones quedan excluidas.
  • Cómo debes comunicar una incidencia.
  • En cuánto tiempo suele revisarla.
  • Quién se ocupa cuando el problema corresponde a un equipo o material suministrado por un fabricante.

Lo importante es que estas condiciones no dependan exclusivamente de una conversación verbal.

Si ofrecen una garantía comercial, pide que quede por escrito

Una empresa puede ofrecer voluntariamente condiciones más favorables que las que resulten obligatorias.

La normativa general de consumidores establece que una garantía comercial anunciada es vinculante para quien la ofrece en los términos de la declaración de garantía y de la publicidad disponible en el momento de contratar.

Si una empresa afirma, por ejemplo, que ofrece “cinco años de garantía”, no te quedes únicamente con el número.

Pregunta:

  • ¿Cinco años sobre qué trabajos?
  • ¿Incluye mano de obra?
  • ¿Incluye desplazamientos?
  • ¿Qué daños están excluidos?
  • ¿Se aplica también a materiales?
  • ¿Quién responde de equipos suministrados por terceros?

Una garantía larga pero mal definida puede aportar menos seguridad que una cobertura más corta y claramente especificada.

Diferencia entre defecto de ejecución y problema del producto

Cuando aparece una incidencia es importante identificar su origen.

Imagina que después de reformar un baño aparece una fuga.

La causa podría ser:

  • Una instalación realizada incorrectamente.
  • Una junta o sellado defectuoso.
  • Una pieza defectuosa.
  • Un problema previo que no formaba parte de la reforma.
  • Un uso o manipulación posterior.

No todos estos supuestos generan la misma responsabilidad.

Algo similar ocurre con electrodomésticos, griferías, calderas, equipos de climatización o mecanismos eléctricos: puede existir una garantía correspondiente al producto y, separadamente, responsabilidad sobre la forma en que fue instalado.

Qué defectos debes comunicar cuanto antes

No esperes innecesariamente cuando aparezca una anomalía, especialmente si puede provocar daños adicionales.

Problema detectado Qué hacer
Fuga o filtración Fotografiar, limitar el daño si es posible y avisar inmediatamente
Enchufe o instalación que falla Evitar manipularla y comunicar la incidencia
Puerta, mueble o carpintería desajustada Documentar cuándo aparece y pedir revisión
Grieta, desprendimiento o acabado defectuoso Fotografiar evolución y ubicación
Equipo que deja de funcionar Comprobar documentación y garantía del fabricante

La finalidad es conservar una evidencia razonable de qué problema apareció, cuándo se detectó y cómo evolucionó.

Cómo comunicar un defecto a la empresa

Una llamada puede ser suficiente para una incidencia menor y una empresa que responde rápidamente.

Si el problema es importante, se repite o no se soluciona, conviene dejar constancia escrita.

Incluye:

  • Fecha en la que detectaste el problema.
  • Zona afectada.
  • Descripción concreta del defecto.
  • Fotografías o vídeos cuando sean útiles.
  • Referencia al trabajo realizado.
  • Solicitud de revisión o reparación.

Evita descripciones genéricas como “el baño está mal”. Es mucho más útil indicar, por ejemplo, que “aparece agua bajo el mueble del lavabo cuando se utiliza el grifo durante varios minutos”.

Qué documentación debes guardar después de la reforma

Una garantía resulta mucho más fácil de gestionar cuando existe documentación suficiente sobre lo contratado.

Conserva al menos:

  • Presupuesto aceptado.
  • Contrato, si existe.
  • Facturas.
  • Justificantes de pago.
  • Modificaciones aprobadas durante la obra.
  • Documentos de garantía comercial.
  • Garantías de materiales y equipos.
  • Manuales y documentación técnica entregada.
  • Fotografías de la obra terminada.

Si todavía estás en la fase de contratación, consulta también cómo elegir una empresa de reformas fiable.

La garantía no cubre necesariamente cualquier problema posterior

Una empresa no tiene por qué responder automáticamente de cualquier incidencia que aparezca después de la reforma.

Puede ser necesario distinguir entre:

  • Defectos de ejecución.
  • Desgaste normal.
  • Falta de mantenimiento.
  • Daños posteriores provocados por terceros.
  • Problemas de elementos que no fueron objeto de la obra.
  • Defectos propios de un producto suministrado.

Por eso es importante que tanto el presupuesto como la documentación final permitan identificar qué trabajos realizó realmente la empresa.

¿Qué pasa si la empresa no quiere reparar el defecto?

Si la empresa rechaza hacerse cargo y consideras que el problema está relacionado con los trabajos contratados, empieza documentando formalmente la incidencia y la respuesta recibida.

Dependiendo de la gravedad del problema y de la relación contractual, pueden existir diferentes vías de reclamación.

Cuando se trate de una relación entre consumidor y empresa, puede ser útil consultar mecanismos de resolución extrajudicial como el Sistema Arbitral de Consumo, cuando resulte aplicable.

Si el daño es importante, existe discusión sobre su causa o afecta a elementos relevantes de la construcción, puede ser necesario solicitar una valoración técnica independiente antes de decidir cómo reclamar.

No confundas el plazo de responsabilidad con el plazo para reclamar

Este punto suele generar bastante confusión.

En el régimen específico de la LOE, una cosa es el período durante el que deben manifestarse determinados daños y otra el plazo para ejercitar la acción correspondiente.

El artículo 18 de la LOE establece que las acciones para exigir las responsabilidades por los daños materiales contemplados en su artículo 17 prescriben, con carácter general, a los dos años desde que se producen esos daños, sin perjuicio de las acciones que puedan existir por incumplimiento contractual.

Por eso no debería interpretarse, por ejemplo, que disponer de un plazo de responsabilidad de tres años significa necesariamente que se puedan dejar pasar tres años adicionales antes de reclamar.

Qué preguntar sobre las garantías antes de contratar

Antes de elegir empresa, haz estas preguntas:

  1. ¿Qué garantía ofrecéis sobre vuestro trabajo?
  2. ¿Qué defectos cubre exactamente?
  3. ¿Durante cuánto tiempo?
  4. ¿Qué ocurre si falla un material o equipo instalado?
  5. ¿Cómo debo comunicar una incidencia?
  6. ¿Quién realiza los repasos o reparaciones?
  7. ¿Queda esta garantía incluida por escrito en el presupuesto o contrato?

Las respuestas permiten comparar empresas mucho mejor que una simple frase comercial como “todos nuestros trabajos están garantizados”.

Revisa la obra antes de activar la fase de garantía

La garantía posterior no sustituye una correcta entrega de los trabajos.

Antes de aceptar la reforma como finalizada, realiza una revisión final de la reforma y deja identificados los defectos o repasos que ya sean visibles.

No tiene sentido aceptar como terminada una partida defectuosa para intentar gestionarla inmediatamente después como una incidencia de garantía.

En resumen: qué garantía debe darte una empresa de reformas

No existe una respuesta única válida para cualquier reforma.

Una buena empresa debería dejar claro qué trabajos ha realizado, qué garantía comercial ofrece, cómo gestionará defectos posteriores y qué garantías corresponden a los materiales o equipos instalados.

Además, determinadas actuaciones pueden estar sujetas al régimen específico de responsabilidades de la Ley de Ordenación de la Edificación, cuyos plazos dependen del tipo de daño y no deben extrapolarse automáticamente a cualquier pequeña reforma.

Antes de contratar, pide siempre que cualquier garantía adicional ofrecida quede documentada. Y después de la obra conserva presupuesto, facturas, garantías y comunicaciones: son la base para poder identificar y reclamar correctamente cualquier problema posterior.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *