Correcciones y rectificaciones

En ReformaIdeal intentamos publicar información precisa, contextualizada y suficientemente respaldada. Aun así, un contenido puede contener un dato incorrecto, una interpretación que necesite matizarse o información que posteriormente permita llegar a una conclusión más precisa.

Cuando detectamos un error relevante o recibimos información que cuestiona una afirmación publicada, revisamos el contenido y realizamos los cambios que correspondan si existen razones suficientes para hacerlo.

Este procedimiento forma parte de nuestra política editorial y busca que una posible corrección se resuelva atendiendo a la evidencia, no simplemente a quién solicita el cambio.

Nuestro criterio ante los errores

Una política de correcciones no parte de la idea de que un contenido nunca puede equivocarse, sino de que debe existir un procedimiento razonable para revisar y corregir los errores cuando aparecen.

Si comprobamos que una información publicada es incorrecta, intentamos modificarla con un alcance proporcional a la importancia del error.

No tratamos de la misma manera una errata tipográfica que una cifra equivocada, una atribución incorrecta o una información que haya influido directamente en la valoración de una empresa.

Corrección, actualización y rectificación no son lo mismo

Tipo de cambio Cuándo puede producirse Ejemplo
Corrección La información publicada contenía un error Una ubicación, fecha o dato empresarial incorrecto
Actualización La información era válida pero posteriormente ha cambiado Una empresa amplía sus servicios o modifica su área de trabajo
Mejora editorial El contenido sigue siendo válido, pero puede explicarse mejor Añadir contexto a un rango de precios o aclarar una definición
Rectificación relevante Un error o nueva evidencia afecta sustancialmente a una afirmación, valoración o conclusión Atribuir incorrectamente un proyecto a una empresa

La diferencia resulta importante porque modificar una página no significa necesariamente que su versión anterior contuviera un error. Nuestra política de actualización y revisión de contenidos regula los cambios relacionados con la vigencia de la información.

Cómo revisamos una posible incidencia

Cuando detectamos o recibimos una posible corrección, intentamos identificar exactamente qué afirmación está en cuestión y qué evidencia existe para revisarla.

La existencia de una discrepancia no implica automáticamente que la información publicada sea incorrecta. Podemos encontrar fuentes con fechas diferentes, datos antiguos todavía visibles o interpretaciones distintas de una misma situación.

Por eso revisamos nuevamente el origen de la información, comprobamos si existen fuentes más directas o recientes y analizamos si la evidencia disponible permite mantener, modificar o retirar la afirmación.

Este proceso sigue los mismos principios que utilizamos para verificar empresas, precios y datos.

Qué cambios podemos realizar

La respuesta depende de la naturaleza del problema.

Un error factual sencillo puede resolverse sustituyendo el dato incorrecto. Si la información correcta requiere contexto adicional, podemos modificar también la explicación que la acompaña.

Cuando un problema afecta a una parte sustancial de una página, podemos revisar secciones completas, modificar una valoración o retirar afirmaciones que ya no podamos sostener adecuadamente.

También puede ocurrir que una reclamación no demuestre que exista un error, pero aporte suficiente información como para justificar una redacción más precisa. En esos casos podemos introducir una aclaración sin considerar necesariamente incorrecta toda la versión anterior.

Correcciones relacionadas con empresas

Los contenidos sobre empresas requieren especial cuidado porque pueden incluir información sobre servicios, trayectoria, proyectos, ubicaciones, reputación o participación en determinadas selecciones.

Si una empresa cuestiona una información publicada, analizamos la afirmación concreta y las evidencias disponibles. La empresa puede ser una fuente especialmente relevante respecto a determinados datos propios, pero esto no significa que todas sus afirmaciones sustituyan automáticamente otras evidencias.

Por ejemplo, una empresa puede confirmar directamente un cambio de dirección o la eliminación de un servicio. En cambio, una discrepancia sobre una valoración editorial puede requerir examinar diferentes fuentes y el conjunto de criterios utilizados.

La decisión final debe mantenerse coherente con nuestra política de fuentes y con la evidencia disponible.

No modificamos contenidos únicamente por desacuerdo

Una solicitud de cambio puede estar motivada por un error objetivo, pero también por desacuerdo con una conclusión editorial.

El hecho de que una empresa no comparta una valoración no demuestra por sí solo que deba corregirse. Del mismo modo, que una información resulte desfavorable tampoco constituye una razón para mantenerla si descubrimos que es incorrecta.

Intentamos separar ambas cuestiones: corregimos errores cuando existen evidencias para hacerlo y mantenemos las conclusiones editoriales cuando siguen estando suficientemente respaldadas.

Qué ocurre después de una corrección

Después de modificar un contenido revisamos si el cambio afecta únicamente a una afirmación concreta o si obliga a reconsiderar otras partes de la página.

Por ejemplo, corregir un dato secundario puede no alterar ninguna conclusión. En cambio, si cambia una evidencia que había influido directamente en la valoración de una empresa, también debemos comprobar si la conclusión continúa siendo válida.

La revisión debe extenderse hasta donde alcance realmente el impacto del error.

Las correcciones deben mejorar la precisión, no ocultar cambios

Nuestro objetivo al corregir un contenido es que su versión actual represente de la forma más precisa posible la información disponible.

No utilizamos una corrección para cambiar retrospectivamente hechos que fueron ciertos en un momento determinado. Cuando la diferencia se debe simplemente a que una situación ha evolucionado, la tratamos como una actualización.

Tampoco consideramos adecuado mantener una afirmación incorrecta únicamente porque estuviera presente desde la publicación original.

Un procedimiento proporcional a la importancia del error

No todos los errores tienen el mismo impacto y el procedimiento debe reflejar esa diferencia.

Una errata puede corregirse inmediatamente. Una información que afecte a la reputación de una empresa, a una cifra relevante o a una conclusión editorial exige una revisión más cuidadosa de las evidencias utilizadas.

El principio que aplicamos es sencillo: cuanto mayor pueda ser el impacto de una afirmación, mayor debe ser también el nivel de comprobación necesario para publicarla, mantenerla o rectificarla.